Carillas de cerámica o de composite, ¿cuál es la mejor opción?
Las carillas de cerámica, fabricadas con disilicato de litio o feldespato con materiales alemanes y japoneses de alta densidad, son la opción con mejor comportamiento estético a largo plazo. Reproducen la translucidez y la profundidad visual del esmalte natural de forma muy convincente, resisten bien las manchas del café, el vino o el tabaco y no se desgastan ni se decoloran con el tiempo. Su principal inconveniente es que requieren un tallado mínimo pero irreversible del esmalte, de modo que una vez colocadas, el diente necesitará siempre algún tipo de restauración en esa superficie.
Las carillas de composite se aplican directamente sobre el diente en una sola sesión, sin enviar nada a laboratorio. Cuando el caso lo permite, se pueden colocar sin ningún desgaste previo. Son más asequibles y, si se produce una rotura parcial, se reparan en consulta sin reemplazar toda la pieza. El inconveniente es que se desgastan y pierden brillo antes que la cerámica, y son más susceptibles a las manchas.
En la práctica, la cerámica es preferible cuando se busca un resultado duradero y de alta definición estética, especialmente si se trabajan varios dientes a la vez. El composite es una buena alternativa para correcciones puntuales, para pacientes más jóvenes o cuando la prioridad es no tocar el esmalte en absoluto.
En el Gabinete Dr. Al Morabit fabricamos ambas opciones en el laboratorio integrado, con control directo de cada fase. Después del diagnóstico y el mock-up, te explicamos qué opción encaja mejor con tu caso y por qué, sin presión ni solución única para todo el mundo.
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