¿Duele poner un implante dental?
La intervención para colocar un implante se lleva a cabo con anestesia local, que adormece completamente la zona. Durante la cirugía el paciente puede notar presión o vibración, pero no dolor. En los casos en que la persona tiene mucha aprehensión, es posible complementar la anestesia con sedación consciente para mayor comodidad.
Las horas posteriores a la cirugía, cuando la anestesia va cediendo, sí puede aparecer una molestia moderada, similar a la que se siente tras una extracción dentaria. Inflamación, algo de sensibilidad y, en ocasiones, un pequeño hematoma son reacciones normales que disminuyen progresivamente en dos o tres días. Una pauta sencilla de analgésicos y antiinflamatorios, según indicación médica, suele ser suficiente para mantener el postoperatorio bajo control.
El grado de molestia varía según la complejidad del caso: colocar un solo implante en una zona con hueso suficiente es un procedimiento rápido y con pocas secuelas. Los casos que requieren injerto óseo o elevación del seno maxilar pueden tener un postoperatorio algo más intenso, aunque la mayoría de los pacientes lo describen como menos complicado de lo que esperaban.
Desde el gabinete se facilita un protocolo postoperatorio claro y un canal de seguimiento por WhatsApp para resolver cualquier duda durante los primeros días, especialmente útil para los pacientes que regresan a Europa poco después de la intervención. El objetivo es que el proceso sea lo más tranquilo y predecible posible.
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