¿Los alineadores invisibles duelen?
Los alineadores no producen dolor intenso, pero tampoco son completamente indoloros. Cada vez que se cambia a una nueva férula, el paciente nota una presión o tensión en los dientes afectados por el movimiento de esa etapa. Esta sensación es normal y esperada: indica que la férula está haciendo su trabajo.
La presión suele ser más perceptible durante las primeras 24 a 48 horas de cada nueva etapa y se va atenuando a medida que los dientes se adaptan a la posición de esa férula. La mayoría de los pacientes describen la molestia como leve y manejable sin necesidad de analgésicos. En algunos casos, un antiinflamatorio de uso habitual es suficiente para las primeras horas.
La comparación con los brackets es relevante aquí: con los brackets fijos, la activación en cada visita también genera presión, pero además existe el riesgo de rozaduras en la mucosa o los labios. Los alineadores, al ser lisos y sin aristas, eliminan ese tipo de irritación. La adaptación inicial a la textura del plástico suele resolverse en pocos días.
Un aspecto que los pacientes valoran es que el cambio de férula lo hace el propio paciente en casa, lo que significa que puede elegir el momento más oportuno, por ejemplo, por la noche, para que las primeras horas de adaptación transcurran mientras duerme. Si en algún momento la presión resulta llamativa o aparece un dolor inusual, el seguimiento por WhatsApp permite consultar con el gabinete sin esperar a la próxima visita presencial.
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